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Listas para ser oídas

Listas para ser oídas

Por Himanshi Dhawan*

El país ha sido invadido por la fiebre de las elecciones, pero lejos de los focos se está produciendo una revolución silenciosa en la India. A lo largo de los últimos cuatro años, las mujeres han ido ganando visibilidad gradualmente en el panorama político y socioeconómico del país. He aquí una muestra: En estos años, han surgido 1,5 millones de mujeres líderes en los niveles políticos de base; la matriculación de niñas en educación primaria ha aumentado en casi un 30 %; 19 millones de adultos, de los cuales el 72 % son mujeres, han salido del analfabetismo; y la participación de mujeres cualificadas en el mundo laboral ha alcanzado el 25 %.

La India siempre se ha esforzado en empoderar a las mujeres desde el nivel de base. Anunció el sufragio universal para mayores de edad antes de que muchos otros países siquiera se planteasen la idea. En 1993, la 73ª y 74ª enmienda de la Constitución, que reservó a las mujeres el 33 % de los escaños en las aldeas panchayat, reforzó su causa en las zonas rurales. En 2009, la cuota de escaños reservados fue aumentada al 50 % en reconocimiento de la potencia de las mujeres como líderes políticas.

La Directora Ejecutiva Adjunta de ONU Mujeres describe de este modo la decisión, que considera que ha tenido un impacto transformador en el empoderamiento de las mujeres: “Ahora muchas de ellas (las líderes panchayat) hablan, participan y dan forma al porvenir socioeconómico de sus aldeas y distritos.” En la labor que desempeña en la ONU, al igual que anteriormente como miembro del Servicio Exterior de la India, Puri ha realizado grandes esfuerzos para lograr la igualdad entre sexos en la India. Observa que en las zonas con ayuntamientos liderados por mujeres, el número de proyectos de agua potable era un 62 % superior al de los ayuntamientos gobernados por un hombre. Asimismo, en Noruega se ha demostrado que existe una relación directa entre el número de mujeres presentes en los ayuntamientos y la oferta pública de guarderías. “Las mujeres empoderadas políticamente constituyen en sí mismas un factor de progreso y desarrollo socioeconómico”, afirma Puri.

Aunque hay poderosas líderes políticas en los niveles central y estatal, aún queda lejos el reto de alcanzar la masa crítica del 33 %. Actualmente, el Parlamento de la India tiene un 10 % de diputadas, el mayor porcentaje de la historia.

Los esfuerzos en pos de la igualdad entre sexos no se limitan al empoderamiento político. Según sugieren datos del Gobierno, entre 2002 y 2009 la matriculación de niñas en educación primaria ascendió al 48 %, lo que supone un aumento del 19 %. En enero de 2011, entre los 790 000 efectivos de la policía central armada había 14 386 mujeres, con planes en marcha para elevar la cifra al 10 % de las fuerzas durante los siguientes siete años.
Según un sondeo de Gallup, entre 2009 y 2012 una de cada seis mujeres con formación universitaria tenía un empleo a jornada completa. Aunque hablamos de un 25 % de mujeres indias frente al 75 % de las mujeres que trabajan a jornada completa en China, hay motivos para creer que la participación de las mujeres en el ámbito laboral de la India aumentará exponencialmente en los próximos años. Uno de los motivos es que el índice de fertilidad de la India se ha reducido drásticamente y ahora se ubica en torno a 2,6 niños nacidos por mujer. También hay pruebas del aumento de la concentración demográfica en núcleos urbanos; especialmente entre los jóvenes, que se trasladan de las áreas rurales a las ciudades, donde las mujeres tienen un mejor acceso a la educación y al empleo.

Asimismo, en los últimos años el Gobierno ha aumentado el plan de ayudas a la maternidad de 2500 a 3500 rupias al mes, creado becas escolares para niñas, abierto las primeras sucursales del banco Bharatiya Mahila (que se espera que fomente la inclusión financiera y la independencia entre las mujeres) e introducido varias leyes en favor de la mujer.

También ha implementado un marco jurídico que refuerza el derecho de las mujeres a los bienes conyugales, facilitando el acceso al divorcio mediante alegación de diferencias irreconciliables y brindando protección frente a la violencia doméstica y el acoso laboral. En muchos sentidos, este marco legal favorable ha sido creado de forma muy adelantada a las actitudes y mentalidades de la sociedad india. Ahora les corresponde a las mujeres utilizarlo en su beneficio.

Son signos esperanzadores, asegura Aruna Roy, burócrata convertida en activista social y abanderada en la lucha por las legislaciones de previsión social como el plan de empleo rural, mediante el que se ofrecieron puestos de trabajo estables a las mujeres. “La participación femenina en estos procesos podría tener impacto en una pequeña parte del desempoderamiento de las mujeres”, afirma, “pero no olvidemos que el papel de las juntas directivas y la política, que constituyen el gran paradigma político y de desarrollo, y su impacto en las mujeres y la igualdad, tendrán que ser el contexto definitorio.”

Roy enfatiza que las mujeres que se incorporan a la política y a las juntas directivas deberán recordar que no solo representan a una parte de las mujeres alfabetizadas, sino que sus decisiones deben beneficiar a las mujeres en su conjunto. “No hemos de olvidar que estas categorías por sí solas no constituyen todo el entramado de la vida pública. Hay mujeres profesionales, implicadas en el activismo social, la gobernanza legal y administrativa y también implicadas en la acción política informal, por mencionar algunas, que determinarán el porvenir de la India”, añade.

Entonces, ¿se ha cerrado definitivamente el debate del empoderamiento de las mujeres en la India? Todavía no. La India moderna sigue enfrentada a la violencia contra las mujeres. Feticidios femeninos, muertes por motivo de la dote, asesinatos por cuestiones de honor y agresiones sexuales siguen protagonizando los titulares. En la India se produce aproximadamente una cuarta parte de todas las muertes de madres en el mundo y el país se ubica en 101er lugar de 136 países en el índice de Disparidad entre Géneros.
Estas drásticas dicotomías salieron a la palestra con la violación en grupo de una fisioterapeuta de 23 años en Delhi en diciembre de 2012. El horrendo incidente quizá atrajera una atención internacional no deseada hacia la India, pero dentro del país rompió el silencio sobre las incesantes agresiones sexuales que sufren las mujeres. En una campaña sin precedentes, jóvenes manifestantes acamparon en la Puerta de la India y soportaron el intenso frío con el fin de exigir un duro castigo para los perpetradores. La consecuencia fue una fuerte legislación contra las violaciones, que reconoció varias formas de agresión sexual contra las mujeres por primera vez.

Nunca ha habido una Ministra de Justicia de la India y las mujeres nunca han ocupado cargos importantes en ministerios como el del Interior, Defensa o Economía. Sin embargo, la década pasada el país nombró a su primera mujer Presidente y la primera mujer Portavoz del Parlamento, abriendo paso para más novedades en el futuro. De hecho, el país ocupa el noveno lugar del mundo en empoderamiento político por su panteón de líderes políticas como Sonia Gandhi, presidenta de UPA; Sushma Swaraj, líder del partido de la oposición Lok Sabha; Meira Kumar, portavoz del Lok Sabha; Pratibha Patil, anterior presidenta; y figuras regionales como J Jayalalitha y Mamata Banerjee.
Puri considera que la única forma de alcanzar el pleno potencial de la representación femenina es realizar una mayor inversión en educación, así como en la prestación de servicios esenciales que reduzcan la carga del cuidado de los niños y empoderen a las mujeres para que impulsen el desarrollo. “Todavía existen barreras estructurales que limitan las opciones de las mujeres, y las diferencias entre los márgenes de actuación hacen que las mujeres tengan menos posibilidades que los hombres de conseguir la formación, los contactos y los recursos necesarios para llegar a ser líderes”, asegura.

En un discurso pronunciado ante estudiantes de Barnard, una facultad de humanidades de Nueva York, Sheryl Sandberg, directora operativa de Facebook, afirmó: “Así que hoy centramos nuestra atención en vosotras.  Sois la promesa de un mundo más igualitario. Sois nuestra esperanza. Creo firmemente que cuando consigamos una igualdad auténtica en nuestros gobiernos, en nuestras empresas y universidades, empezaremos a resolver el principal problema moral de esta generación, que es la igualdad entre sexos. Necesitamos mujeres en todos los niveles, incluidos los más altos, para cambiar la dinámica, cambiar el esquema de diálogo y lograr que las voces de las mujeres sean oídas y escuchadas, no pasadas por alto.”

La mujer india también está lista para ser oída.

(*Himanshi Dhawan es una experimentada periodista que actualmente trabaja como Editora Asistente para el Times of India, diario en inglés de mayor tirada en la India. Contacto: himanshi.dhawan@gmail.com).


Fotografía de Akshay Mahajan

 

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